Qué ver en Roma en 3 días

¿Estás planeando un viaje a la capital italiana y buscas la ruta perfecta de qué ver en Roma en 3 días?

Has llegado al lugar correcto.

Con una buena organización de las visitas más la ayuda de nuestro itinerario, es posible visitar Roma en 72 horas sin perderte ninguno de los principales lugares de interés e incluso tomándote algún que otro descanso para pasear sin prisas, que es la mejor manera de disfrutar de la inigualable belleza de la Ciudad Eterna.

Itinerario de qué ver en Roma en 3 días

◊ La ruta que te ofrecemos a continuación está pensada para ver Roma en tres días; no obstante, los días no tienen por qué hacerse en este orden necesariamente.

◊ Te recomendamos que compruebes si los lugares visitados en el itinerario están abiertos el día de la semana en que vayas a verlos para evitar sorpresas :)

Si has leído nuestro itinerario de qué ver en Roma en 2 días verás que la primera parte coincide con esta ruta de Roma en tres días, porque aglutina lo más importante de la ciudad; así que si vas a pasar 72 horas en Roma, puedes utilizar directamente el itinerario que sigue.

¡Vamos allá!

PRIMER DÍA EN ROMA

Mañana: Coliseo, Foro y Palatino y barrio de Monti

En Guías Nómadas somos partidarios de visitar, el primer día completo que estés en Roma, la zona del Coliseo, del Foro Romano y del Palatino.

¿Por qué? Porque es lo más turístico, porque conviene llevar comprada la entrada por Internet para evitar las larguísimas colas de espera, lo cual te obliga a planificar la visita dado que debes escoger un horario concreto, y porque probablemente estés deseando verlo así que, ¿para qué esperar más?

→ Comenzamos nuestra ruta desde el metro Colosseo (línea B).

Siempre recomendamos adquirir con antelación la entrada para el Coliseo, que puedes comprar desde su web. Es lo más práctico y aunque no evitarás la cola para el control de acceso, sí que te ahorrarás la cola de taquilla. Además, el sistema te permite seleccionar una hora de entrada, lo que te ayudará a planificar tu día y optimizar tiempos.

Nuestro consejo es que compres la entrada combinada para Coliseo, Foro y Palatino y visites, en primer lugar, el Coliseo, que es el que tiene hora de entrada. Esta visita te llevará como mucho una hora u hora y media y después puedes dedicar el resto de la mañana al Foro y al Palatino.

Para comer, aléjate un poco de hiperturística zona del Coliseo y adéntrate en el cercano barrio de Monti, a unos 10 minutos a pie. Allí encontrarás muchas cafeterías y restaurantes menos masificados y con mejor calidad, además de un montón de heladerías donde tomar el postre :)

Tras la comida, te invitamos a dar un paseo por las callejuelas de Monti, curiosear las pequeñas tiendas de Via del Boschetto y hacer una visita a la Basílica de San Pietro in Vincoli. La subida a través de las escaleras es importante, pero merece la pena por ver el Moisés de Miguel Ángel dentro del templo. Es una escultura magnífica.

Tarde: Monumento a Victor Manuel II, Plaza Venecia, Museos Capitolinos o barrio judío de Roma

Para rematar tu primer día en Roma queremos proponerte dos alternativas diferentes (pero cercanas entre sí) para que decidas qué te apetece más:

De entrada, vamos a pasear desde el barrio de Monti hasta el Monumento a Víctor Manuel II. Es un paseo de 15 ó 20 minutos por una de las zonas más bonitas de Roma, y así bajas esa pedazo de pizza que probablemente te comiste a mediodía ;)

Cuando desemboques en la Plaza Venecia verás el monumento frente a ella; es inconfundible por su estilo neoclásico, por su color blanco rompiendo con el entorno y sobre todo, por sus tremendas dimensiones.

Las vistas desde la primera terraza son muy buenas y se puede subir gratis (hay ascensor en un lateral si lo necesitas). Y si quieres rizar el rizo, utiliza el ascensor de la parte trasera del monumento, que sí es de pago, pero que te eleva hasta la parte más alta del monumento.

Cuando salgas, según la hora, tus energías y sobre todo tus gustos, dos opciones:

  • Entrar a ver los Museos Capitolinos: justo al lado del Monumento a Víctor Manuel II se encuentra, sobre unas empinadas escaleras, la Plaza de Campidoglio, con los dos edificios que conforman los Museos Capitolinos a los lados. Para nosotros son uno de los mejores museos de Roma y una visita obligada si te gusta la Historia Antigua. Además, en un par de horas a buen ritmo puedes ver lo principal y las vistas del foro romano desde el Tabularium que se encuentra en el interior son… bueno, mejor que lo veas tú mismo.
  • Si no tienes muchas ganas de museos y te apetece más seguir paseando, no te pierdas el cercano barrio judío de Roma. Lo encontrarás rápido si avanzas hacia abajo desde las escaleras de la Plaza de Campidoglio (pasando una plaza pequeñita con jardines, la Piazza D’Aracoeli) y giras a la izquierda por cualquiera de sus callejuelas. No tiene pérdida, es un barrio fácilmente reconocible por su arquitectura de tonos rojizos, sus calles estrechas e intrincadas y sus detalles peculiares, como la famosa Fuente de las Tortugas, su punto central, o las placas doradas en el suelo con los nombres de las víctimas judías de Auschwitz frente a la entrada de algunas casas. Puedes cenar por aquí, pues es una zona con muchos restaurantes (unos más turísticos que otros, fíjate bien en la carta antes de entrar). ¿El plato típico? Las alcachofas fritas (carciofi alla giudia), sabrosas y tradicionales en la cocina judía italiana.

SEGUNDO DÍA EN ROMA

Mañana: Plaza de España, Fontana di Trevi, Panteón de Roma, Plaza Navona y Campo de’ Fiori

¿Preparado para darle más caña a la cámara fotográfica en nuestro segundo día en Roma? Hoy recorreremos algunos de los monumentos más famosos de Roma, como la Fontana di Trevi o el Panteón, y pasearemos por calles históricas para descubrir rincones inolvidables. Podría decirse que la ruta de hoy es la más fotografiable.

→ Comenzamos nuestro itinerario desde el metro Spagna (línea A).

La primera parada del día será la Plaza de España. Su Scalinata di Trinità dei Monti es una de las imágenes más conocidas de Roma y, si subes hasta arriba, descubrirás una panorámica maravillosa de la ciudad (y escaparás un poquito de los cientos de turistas que visitan la plaza a cualquier hora).

No te vayas de la Plaza de España sin contemplar de cerca su gran Fuente de la Barcaza; una vez vista, continúa tu recorrido a pie atravesando Via di Propaganda y cruzando por Via del Tritone hasta llegar a la Fontana di Trevi.

Aunque siempre está llenísima de turistas, la Fontana te sorprenderá igualmente por su imponente belleza.

Si te gustan los helados artesanos (los de verdad, no los de colores chillones llenos de “cosas”) a un par de minutos a pie de la Fontana di Trevi encontrarás una de las mejores heladerías de Roma, Il Gelato di San Crispino (en Via della Panetteria 42). De verdad: no dejes de probar sus helados.

Desde aquí seguiremos caminando unos 10 minutos hasta salir a la placita conocida como la Rotonna, donde se encuentra el Panteón de Agripa, al que te animamos a entrar para admirar su grandiosa cúpula. Por cierto: dentro del Panteón se encuentran los sepulcros de Rafael y del monarca Víctor Manuel II y su familia.

Una vez visto el Panteón, según la hora que sea, puedes comer algo por la zona o seguir caminando un poco más, cruzar Corso del Rinascimento, una de las grandes arterias comerciales de Roma, y llegar hasta la Plaza Navona, sin duda una de las más bellas de Roma por su arquitectura y por su monumental Fuente de los Cuatro Ríos, obra de Bernini.

Desde la Plaza Navona sigue callejeando hasta la Plaza de Campo de’ Fiori, famosa por su mercado de comida (que, como te contamos en nuestro artículo dedicado a los mercados de Roma, ha perdido encanto a medida que se ha ido convirtiendo en atracción turística). De todas maneras, es una plaza muy bonita a la que merece la pena asomarse.

♦ Como buenos nómadas, a nosotros nos gusta un poco más un rincón que se encuentra pegado a la plaza de Campo de’ Fiori, la Piazza del Biscione, que nos regala una imagen que no puede ser más romana: un hotelito cubierto de hiedra, un pequeño restaurante con terraza donde siempre ronda algún músico callejero y fachadas de paredes rojizas medio descascarilladas. Al lado se encuentra el Passetto del Biscione, una auténtica joya escondida de Roma, un túnel decorado con frescos donde se cuenta que una imagen de la Virgen obró un milagro en el siglo XVIII, cuando abrió los ojos.

Si no comiste antes, por esta zona encontrarás muchísimos restaurantes (no te aconsejamos comer en la misma plaza de Campo de’ Fiori, son todos muy turísticos); si prefieres tomar algo rápido y seguir, echa un vistazo, como ya te comentamos en nuestro itinerario de Roma en dos días, en el Carrefour Express que se encuentra junto al Passetto del Biscione, donde pueden prepararte bocadillos en la charcutería o calentarte platos italianos para llevar hechos en el día.

Tarde: barrio del Trastevere

La tarde de nuestro segundo día de Roma la pasaremos relajándonos en uno de sus barrios históricos más famosos, el Trastevere.

Aunque en los últimos años el Trastevere se ha ido haciendo más y más turístico, aún conserva mucho de su antiguo encanto, sobre todo si nos desmarcamos un poco de sus calles más concurridas para perdernos a nuestro aire.

¿Cómo llegar al Trastevere?

Desde la zona de Campo de’ Fiori, sigue a pie en dirección al romántico Ponte Sisto. Por el camino encontrarás la Galería Spada, una galería de arte que merece la pena ver si vas bien de tiempo. Si no, como mínimo asómate a ver la falsa perspectiva de Borromini, una de sus creaciones más curiosas.

Cruza el Puente Sisto (te retamos a cruzarlo sin pararte… es casi imposible por sus vistas) y ahora sí: bienvenido al Trastevere.

Las citas imprescindibles aquí son dos: la heladería Fior de Luna, que al margen de su extraña decoración sesentera (extraña porque no encaja demasiado en este barrio tan romano) hace unos helados de chuparse los dedos, y la Basílica de Santa María, cuya decoración interior, de estilo bizantino, es simplemente alucinante.

♦ En el Trastevere se celebra todas las mañanas de domingo el mercado callejero de Porta Portese, una especie de rastro donde se vende de todo. Si haces la ruta de este día un domingo y quieres ver el mercado, como solo se hace de mañanas, realiza este itinerario al revés, empezando por el Trastevere y terminando en la Plaza de España.

TERCER DÍA EN ROMA

Mañana y tarde: Castillo de Sant’Angelo, Plaza de San Pedro, Basílica de San Pedro, Museos Vaticanos y Capilla Sixtina

El tercer día en Roma lo vamos a dedicar a conocer el Vaticano, con dos opciones de itinerario para que escojas la que mejor se adapte a tus preferencias:

1. Dedicar el día entero a la visita al Vaticano, incluyendo los Museos Vaticanos.

2. Dedicar medio día al Vaticano (no sería posible, por tiempo, ver los Museos Vaticanos) y pasar la tarde con alguno de los planes alternativos que te proponemos al final.

→ Sea cual sea tu elección, hoy comenzamos desde el metro Ottaviano (línea A).

Cuando salgas del metro, deberás caminar unos quince minutos hasta llegar al Puente Sant’Angelo, con el Castillo de Sant’Angelo al otro lado. En nuestra opinión no merece la pena entrar al castillo, que alberga un museo sin demasiado interés, y más teniendo en cuenta el tiempo que nos llevará visitar el Vaticano.

Visto el Castillo de Sant’Angelo, sigue caminado hacia el Vaticano (está señalizado, no tiene pérdida).

  1. Si optaste por la primera alternativa, deberás haber sacado con antelación las entradas a los Museos Vaticanos desde su web oficial para evitar las colas de taquilla. Su sistema te obliga a escoger una hora de entrada a los museos, y nosotros te aconsejamos que escojas una hora en torno al mediodía, porque así te da tiempo a ver por la mañana el Castillo de Sant’Angelo, la Plaza de San Pedro y la Basílica de San Pedro (con la subida a la cúpula si te apetece disfrutar de las vistas; es de pago) y así dedicar el resto del día a los Museos Vaticanos, que como su propio nombre indica, son varios museos y casi que faltan las horas. Como imprescindibles dentro de los museos, apunta las Estancias de Rafael, la Capilla Sixtina, la Galería de los Mapas, la Pinacoteca, la Escalera Helicoidal y el Museo Pío-Clementino (pequeñito pero visita obligatoria, pues custodia algunas de las obras escultóricas más famosas). Es mucho para unas horas, lo sabemos… pero es que todo merece la pena.
  2. Si has preferido la segunda alternativa, visitar la Ciudad del Vaticano pero no los Museos Vaticanos, basta con que dediques el resto de la mañana, una vez visto el Castillo de Sant’Angelo, a recorrer la Plaza de San Pedro y la basílica, que es de entrada gratuita.

♦ Para la tarde puedes apuntarte alguno de los planes que proponemos debajo.

Otros planes para visitar Roma en tres días

Ara Pacis, Plaza del Popolo, Parque Borghese y Galería Borghese

Comienza en la Plaza de España (metro Spagna, línea A) y camina 10 minutos hasta llegar al Museo del Ara Pacis, que alberga el altar-monumento del mismo nombre creado durante el Imperio Romano para celebrar la paz impuesta tras las victorias de Octavio Augusto en la Galia e Hispania. Continúa caminando por la Via di Ripetta hasta desembocar en la Piazza del Popolo, donde puedes admirar sus dos iglesias (casi) gemelas, la Iglesia de Santa Maria dei Miracoli y la de Santa Maria in Montesanto (ambas del siglo XVII).

Al norte de la plaza, no te pierdas la monumental Puerta del Pópolo. Justo al lado derecho, si miras en dirección a la puerta, verás unas escaleras sobre la Fontana della Dea di Roma que conducen al mirador del Pincio y, desde allí puedes adentrarte en el parque de Vila Borghese. En el otro extremo del parque se encuentra la imperdible Galería Borghese (eso sí, hay que sacar las entradas con antelación, pues se visita solo por turnos de dos horas y suele estar llena a varios días vista).

♦ En la zona situada entre el Ara Pacis y la Via Ripetta se encuentran dos de nuestros restaurantes recomendados en Roma: Casa Ripetta (Passeggiata di Ripetta, 33), un restaurante familiar con buenos precios y sobre todo con muy buenos platos (muy recomendables los spaghetti carbonara) y Pompi Tiramisù (Via della Croce, 82), un local que tiene postres y dulces para llevar donde preparan un tiramisú y unos profiteroles de chuparse los dedos.

Termas de Caracalla, Circo Máximo, Basílica de Santa María en Cosmedin y Boca de la Verdad, mirador del Parque de los Naranjos y una puerta curiosa

Otro plan que te proponemos es comenzar visitando las Termas de Caracalla, que aunque solo sea por las enormes dimensiones del complejo, no te dejarán indiferente. Desde allí puedes caminar hasta la Iglesia de Santa María in Cosmedin, dentro de la que se encuentra la famosa Boca de la Verdad. El camino no tiene pérdida, tan solo debes avanzar pasando a un lado el Circo Máximo, que puedes aprovechar para ver. Una vez vista la iglesia (puedes ver la Boca de la Verdad sin necesidad de entrar, a través de la verja del patio de la iglesia, pero si quieres poner a prueba tu sinceridad metiendo la mano… entonces tendrás que hacer la cola y entrar) cruza la calle que baja desde el Circo Máximo y comienza a subir la colina del Aventino. Tras una subida de unos 10 minutos te toparás, a mano derecha, con la entrada a uno de los mejores miradores de Roma, el del Parque Giardino degli Aranci o Parque de los Naranjos.

♦ Al salir, continúa subiendo un poco más y llegarás a un gran portón verde situado en una plazoleta. Es probable que veas cuatro o cinco personas haciendo cola frente a la puerta cerrada. No están locos: si te asomas por la cerradura de la puerta, conocida como Buco della serratura di Roma, obtendrás una vista realmente bonita de la cúpula de la Basílica de San Pedro en el Vaticano (en miniatura, claro).