Termas de Caracalla

Las termas de Caracalla en Roma (Terme di Caracalla) son uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil romana; sus dimensiones impresionan en directo, y recorrer el complejo nos permite hacernos una buena idea de lo que debieron ser en su día: las termas más lujosas del Imperio Romano.

Seguro que ya sabes que las termas eran un elemento importante dentro de la sociedad romana: por salud pero, sobre todo, por las relaciones que se desarrollaban en ellas.

Punto de encuentro en la Antigua Roma, a estas termas (también conocidas como Termas Antoninas) se acudía a tomar baños, a pasear por los jardines, a nadar en sus enormes piscinas y, también, a charlar, a afianzar unas relaciones personales que en este contexto más informal encontraban el espacio perfecto para desarrollarse.

Construidas por orden del emperador Caracalla, pese a sus dimensiones colosales, las termas se completaron en tan solo cinco años, sobre los restos de una vieja piscina pública.

Las Termas de Caracalla: del máximo lujo a la destrucción y el saqueo

Estamos hablando de un complejo construido en siglo III y que se mantuvo en funcionamiento hasta tres siglos después, cuando los saqueos en Roma de los pueblos bárbaros y sucesivos incendios destruyeron la mayor parte del sistema de canalización del agua de Roma y, por consiguiente, condenaron la vida de las termas de Caracalla.

Por añadidura, un terremoto en el siglo IX arrasó con lo poco que quedaba de las termas.

Piscinas de mármol; conjuntos escultóricos monumentales; elaborados mosaicos… sabemos que las Termas de Caracalla estaban decoradas con elementos de gran riqueza, aunque la mayoría se perdió durante los saqueos.

Aún así, algunos elementos se las “arreglaron” para sobrevivir hasta hoy: fundamentalmente los grandes muros que sostenían las zonas interiores de las termas, y que nos permiten intuir su estructura y distinguir sus estancias, así como algunos mosaicos que adornaban los suelos y que, al desplomarse las bóvedas, quedaron sepultados hasta su descubrimiento siglos después.

¿Cómo funcionaban las termas romanas de Caracalla?

Quizás lo más interesante de visitar las termas de Caracalla sea entender cómo funcionaba esta especie de spa a la romana.

A nivel técnico, dos grandes cisternas (ocultas a la vista por un estadio destinado a distintos tipos de celebraciones) contenían el agua que abastecía las piscinas de las termas de Caracalla.

Pero hacía falta un sistema que mantuviera caliente toda esta cantidad de agua: se solucionó con la instalación de varios hornos de leña en los que trabajaban sin descanso decenas de esclavos que alimentaban las llamas constantemente.

Además, el complejo contaba con tiendas en la entrada, una biblioteca, varios vestuarios, salones para reuniones, un templo, una palestra (gimnasio al aire libre) y una natatio, una piscina para nadar.

La natatio quizás sea una de las partes que mejor podemos apreciar todavía al visitar las Termas de Caracalla: si te fijas bien, verás hasta dónde llegaba el agua, y los nichos que albergaban las esculturas que decoraban las paredes de esta piscina de medidas olímpicas.

Visitar las Termas de Caracalla hoy

Aunque poco queda ya del esplendor que debieron de tener en su día (las bóvedas de los techos ya no se mantienen en pie y, la mayor parte de la ornamentación ha desaparecido), aún podemos hacernos una idea muy aproximada del aspecto que las termas de Caracalla lucieron en su día, gracias a la conservación de la planta de los edificios, cuyos muros alcanzan en algunos puntos los 30 metros de altura. De verdad: en directo impresionan.

Las termas de Caracalla no fueron las únicas termas que existieron en la Roma antigua: también fueron famosas las termas de Diocleciano, pero lo cierto es que no igualaban el lujoso aspecto de las de Caracalla.

Reserva un par de horas en tu viaje a Roma y acércate a conocer las Termas de Caracalla si quieres apreciar la grandeza y dimensiones de las construcciones romanas en uno de sus mejores ejemplos.

Las Termas de Caracalla se encuentran en un espacio descubierto (mejor visitarlas un día que no llueva) situado entre el Viale Aventino y el Viale delle Terme di Caracalla, y cuentan con pasarelas de madera en buena parte del recorrido, por lo que si viajas con carrito de bebé o silla de ruedas, también puedes visitarlas parcialmente.

Por último, una curiosidad: el peculiar edificio de la Asamblea Nacional de Bangladesh está inspirado en las termas de Caracalla. Si buscas fotos del edificio, verás que la arquitectura es muy similar.