Plaza de España de Roma

La Plaza de España en Roma (Piazza di Spagna) es, seguramente, la plaza más concurrida de la capital italiana, y eso que ninguna de sus grandes plazas se caracteriza por la poca afluencia de turistas. ¡Más bien lo contrario!

Las características de la Plaza de España de Roma son peculiares, pues cuando uno se asoma a ella por primera vez desde alguna de las calles que desembocan en ella, resulta difícil apreciar esa típica forma de plaza.

Alargada y atestada de gente casi a cualquier hora del día, merece la pena abrirse camino entre los visitantes para ver bien de cerca la impresionante Fuente de la Barcaza de Bernini o ascender por la archifamosa escalinata de la Trinità dei Monti, que conduce hasta la iglesia del mismo nombre y, lo más importante, hasta uno de los más famosos miradores de Roma.

¿Y por qué se llama Plaza de España?

La explicación es sencilla: aquí se ubica el edificio que alberga la embajada española ante el Vaticano, el Palacio Monaldeschi (que no ante Italia, pues esa se encuentra en el Palacio Borghese).

Esta es una de las curiosidades de la Plaza de España en Roma, y es que esta embajada, situada desde el siglo XV en la parte inferior de la plaza, fue fundada por el rey Fernando el Católico para contar con el apoyo del Papa durante la reconquista de Granada y en los viajes al Nuevo Mundo de la Corona Española.

Los 5 puntos que no te puedes perder en la Plaza de España de Roma

Puede que al visitar la Piazza di Spagna por primera vez te sientas un poco abrumado y desorientado entre tanto turista.

Aquí van unas pistas de los lugares que tienes que ver en la Plaza de España en Roma:

1. Fuente de la Barcaza

La Fontana della Barcaccia o Fuente de la Barcaza es una fuente barroca situada en uno de los extremos de la Piazza Spagna, de estilo barroco y diseñada por Pietro Bernini en el siglo XVII tras un encargo del Papa Urbano VIII.

El nombre de la fuente proviene de una leyenda asociada a la Plaza de España, que cuenta que tras una inundación del Tíber en 1598, un barco naufragado llegó hasta la plaza.

Pietro Bernini, con colaboración de su hijo Gian Lorenzo (el Bernini más famoso, para que nos entendamos) inmortalizó esta leyenda en una preciosa fuente que hoy podemos admirar a los pies de la escalinata, adornada con varios chorros de agua que salen de la propia barcaza, y rodeada de abejas y soles (emblemas de la familia Barberini, a la que pertenecía Urbano VIII).

2. Escaleras de la Plaza de España (Scalinata di Trinità dei Monti)

Las Escaleras de la Plaza de España son uno de esos lugares de Roma favoritos tanto para los turistas como para los locales. De hecho, raro es el día que no te encuentres a una pareja haciéndose fotos vestidos de novios.

La escalinata de la Plaza de España en Roma fue construida en el siglo XVIII con financiación de las coronas francesa y española, al igual que la iglesia que se encuentra en la parte superior. Hecha en mármol, sus 135 escalones son obra de Francesco de Sanctis.

¡No podrás sentarte en sus famosas escaleras!

Desde el año 2019, está prohibido sentarse en las escaleras de la Plaza de España de Roma, por lo que ya no es posible practicar uno de los pasatiempos turísticos más populares de Europa.

La verdad es que la cantidad de turistas descansando en las escaleras que era habitual a cualquier hora del día hacía muy difícil sacar fotos o, simplemente, subir por la escalinata hasta la Iglesia de Trinità dei Monti.

Y ojo con saltarse la prohibición… si te sientas y te pilla alguno de los policías que custodia la zona, las multas empiezan en 250 €.

3. Iglesia de la Trinità dei Monti

Presidiendo la parte alta de la escalinata de la Plaza de España encontrarás la Iglesia de la Santissima Trinità dei Monti, de estilo gótico, construida a finales del XV por encargo del rey francés Carlos VIII.

Aunque no la consideraríamos una visita imprescindible, sí que recomendamos subir hasta ella por la escalinata para disfrutar de las vistas desde esta parte que, si bien no son nuestras preferidas comparadas con las que se obtienen desde otros miradores de Roma, tienen su encanto y nos permiten abarcar desde arriba una gran parte de la Plaza de España.

4. Obelisco de la Plaza de España en Roma (Obelisco Salustiano)

Verás un gran obelisco egipcio justo en la parte superior de la escalinata, frente a la Iglesia de la Trinità dei Monti.

Aunque está tallado con escritura jeroglífica, se cree que esta se hizo ya en Roma, y que fue trasladado a la ciudad durante el Imperio de Augusto. En la parte de arriba tiene una flor de lis, símbolo de la Corona de Francia, que como hemos mencionado antes, fue una de las benefactoras de la construcción de la iglesia.

5. Casa Memorial Keats-Shelley

Que de pronto ahora te hablemos de dos poetas del Romanticismo te parecerá, cuando menos, sorprendente.

Lo cierto es que la Plaza de España era, en torno el siglo XIX, un punto de reunión para los intelectuales de la época, y en especial para los ingleses, entre los que se encontraba el poeta John Keats, que enfermo de tuberculosis viajó hasta Roma esperando una mejora en su salud, pero que tristemente murió a los 25 años en esta casa situada junto a la plaza que hoy se ha convertido en un museo.

La casa contiene una de las mejores muestras de textos manuscritos y de objetos personales tanto de Keats como de otros grandes escritores, como Óscar Wilde, Lord Byron o Shelley.

Otro lugar da fe del vínculo entre los ingleses y la Plaza de España: el salón de té Babington’s, situado en una de las esquinas de la plaza y que tiene más de un siglo de historia.

Antes de abandonar la Plaza de España, puedes echar un vistazo también a la Columna de la Inmaculada, una columna consagrada a la Inmaculada Concepción que el Papa visita cada año el 8 de diciembre, Día de la Inmaculada, o al Palacio de Propaganda Fide, con fachada decorada por Bernini y perteneciente a los jesuitas.

La Plaza más famosa de Roma

Como tantos otros espacios de la ciudad, también la Plaza de España fue inmortalizada por el Séptimo Arte en la película Vacaciones en Roma, en la que Audrey Hepburn hace lo que cualquier turista haría en este lugar: disfrutar de un helado italiano en la escalinata de la Plaza de España.

Desde la Plaza de España parten algunas de las calles más caras de Roma, como la Via dei Condotti, que concentra las tiendas de grandes diseñadores de la alta costura. Si la recorres hasta el final, desembocarás en la Plaza del Pópolo.

En el número 86 de Via dei Condotti encontrarás el Caffè Greco, considerado uno de los cafés más antiguos de Roma. Los precios, como podrás imaginarte, no son baratos (un café cappuccino y el latte macchiato rondan los 10 €) pero puedes hacer una parada aquí si te apetece disfrutar de esa Roma más clásica y darte una merienda-capricho tomando un café con una de sus tartas rodeado de una decoración que casi te transporta varios siglos atrás.

Si no te apetece gastarte tanto en tomar un simple café, no te preocupes: aléjate un poco de la Plaza de España y métete por las callejuelas menos concurridas que salen desde las vías principales. Roma no es una ciudad barata, pero encontrarás un sinfín de cafeterías mucho más asequibles.

Cómo llegar a la Plaza de España de Roma

  • Dirección: Piazza di Spagna, Roma
  • Metro Spagna (línea A)