Buda del Templo de Oro de Dambulla, Sri Lanka

Por qué Sri Lanka es tu próximo destino

En los últimos tiempos, hemos escuchado hablar sobre Sri Lanka en todas partes. Y es que parece que el país empieza a despuntar como el nuevo destino turístico predilecto en Asia, pero con la ventaja de encontrarse aún poco masificado.

Atractivos no le faltan, pues en Sri Lanka confluyen muchos factores que la convierten en un país único en el mundo: una naturaleza salvaje, un pasado colonial que aún se percibe en la arquitectura de sus ciudades, un rico pasado histórico y unos habitantes que han sabido curarse las heridas tras un largo período de guerra civil al que pusieron fin oficialmente hace unos años.

Un país por descubrir

Sri Lanka es, claramente, un destino emergente (al menos, por el momento).

Entrada al templo de oro de Dambulla en Sri Lanka
La “peculiar” entrada al templo de oro de Dambulla.

El protagonismo de la mayor parte de viajes a Asia se lo sigue llevando su vecina Tailandia, por lo que Sri Lanka es una gran opción para conocer un lugar exótico y plagado de lugares interesantes sin tener que pegarse codazos con miles de turistas.

Templo Seema Malaka en Colombo
Templo Seema Malaka en Colombo, la capital de Sri Lanka.

Un viaje económico

A raíz de lo anterior, Sri Lanka es todavía un destino bastante económico. Sabemos que viajar por Asia no es caro, pero en el caso de la isla del té los precios son especialmente asequibles.

Paisaje en el camino entre Colombo y Kandy
Paisaje en el camino entre Colombo y Kandy.

Es posible viajar desde España a Sri Lanka gracias los vuelos de Qatar Airways o Emirates que salen desde Madrid y Barcelona. ¿El precio? Dependiendo de la temporada, en torno a los 600-750 €. Puede que no sea un precio especialmente económico, pero comparado con lo que os costará vuestra estancia, merece la pena.

Una diversidad única

Selvas, campos de té, playas, templos budistas y antiguas ruinas que se suman a una fauna variadísima y una vegetación exuberante.

Reptil en Sri Lanka
Sri Lanka cuenta con una gran biodiversidad.

Pocos lugares en el mundo aúnan tan bien todos estos elementos: en Sri Lanka lo mismo puedes hacer un safari que tumbarte al sol en una de sus innumerables playas.

Piedras preciosas en Sri Lanka
El comercio de piedras preciosas es muy habitual en la isla.

Puedes visitar las ruinas de antiguos templos enclavados en la selva o callejear por ciudades como Colombo y Kandy. Hay opciones y entretenimiento para todos los gustos (y bolsillos).

Ver el atarceder desde las Cuevas de Dambulla…

Estas cuevas, que albergan cientos de esculturas de Buda, están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y son visita obligada en Sri Lanka.

Cuevas de Dambulla en Sri Lanka
Cuevas de Dambulla, en Sri Lanka.

¿Su protagonista? El Buda tumbado de más de 15 metros de largo.

Cuevas de Dambulla en Sri Lanka
Interior de las cuevas de Dambulla en Sri Lanka.

Desde ellas se contempla uno de los atardeceres más impresionantes de la isla.

…y el amanecer desde el Pico de Adán

Subir hasta la cumbre de esta montaña de más de 2.000 metros de altura lleva aproximadamente unas tres horas y no es excesivamente difícil si estáis acostumbrados a hacer deporte. Eso sí, hay que comenzar el ascenso de noche si queremos disfrutar del amanecer desde su punto más alto: una panorámica inolvidable donde la selva se extiende, interminable, a nuestros pies.

Templo Sri Muthumariamman Thevasthanam en Matale
Templo Sri Muthumariamman Thevasthanam en Matale.

¿El mejor trayecto en tren del mundo?

Para llegar hasta las Tierras Altas srilankesas la mejor opción es, sin duda, subirse al tren. Viajar en tren desde Kandy a Ella pasando por Nuwara Eliya es una experiencia que hay que vivir. Atravesando campos de té, valles, ríos y cascadas la cámara de fotos echará humo.

Paisaje en los alrededores de Kandy
Paisaje en los alrededores de Kandy.

Si podéis, escoged un billete en primera clase (ya que al cambio sale muy barato) y sentaros en el último vagón, desde el que se obtienen las mejores vistas. Aunque el trayecto de apenas 150 kilómetros dura nada menos que 8 horas, está considerado uno de los mejores recorridos en tren que pueden realizarse.

Subir miles de escalones hasta la antigua ciudad de Sigiriya

Esta impresionante fortaleza se la debemos a Kasyapa, un rey del siglo V que escogió este lugar para desarrollar su palacio. La gran roca de Sigiriya es una de las imágenes más típicas de Sri Lanka, y desde luego hay que conocer el lugar si viajamos a la antigua Ceilán.

Antigua ciudad de Sigiriya en Sri Lanka
Antigua ciudad de Sigiriya, en Sri Lanka.

Lo mejor es ir a primera hora de la mañana para evitar las largas colas de turistas y el calor excesivo.

Antigua ciudad de Sigiriya en Sri Lanka
A vista de pájaro sobre la ciudad de Sigiriya.

Como en la mayoría del país, hay que subir muchas, muchísimas escaleras y no es apto para los que sufran de vértigo. Para todos los demás: no os perdáis la Puerta del León, los frescos de las antiguas concubinas del rey, los jardines o el Muro de los Espejos.

Frescos en la antigua ciudad de Sigiriya
Frescos en la antigua ciudad de Sigiriya.

Perderse por Kandy…

Situada entre verdes colinas, la ciudad más bonita de Sri Lanka fue, también, su antigua capital, algo que queda atestiguado por la importancia de sus templos. También fue un enclave predilecto para los colonizadores británicos, cuyo influjo se percibe todavía en las fachadas de colores de muchos edificios; en las pastelerías inglesas repartidas por toda la ciudad o en ese espíritu amable y ordenado -a pesar del caos urbano- que caracteriza a los habitantes de Kandy.

Ciudad de Kandy en Sri Lanka
La ciudad de Kandy es una de las más visitadas por los turistas.

Presidida por un gran lago artificial creado en el siglo XIX, pasear por las calles de Kandy es una delicia para los sentidos. Las mejores vistas se obtienen desde el Hotel Suisse, un edificio de arquitectura colonial con una terraza impresionante.

…y peregrinar hasta el Templo del Diente de Buda

El budismo está presente en cualquier rincón de Sri Lanka y especialmente en Kandy, donde se encuentra el famoso Templo del Diente de Buda (Sri Dalada Maligawa). Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el templo esconde una valiosa reliquia para la comunidad budista: un diente que, se dice, perteneció al mismísimo Buda, y que se guarda dentro de siete cofres tras un portón de marfil.

Fuerte de Galle en Sri Lanka
El Fuerte de Galle es otra de las atracciones turísticas del país.

Todos los veranos se celebra aquí el festival Esala Perahera, cuando la reliquia se pasea por toda la ciudad acompañada de músicas y danzas tradicionales y escoltada por decenas de elefantes. Toda una explosión de color que convierte a la ciudad en protagonista indiscutible del país durante varios días.

Fotografiar a los pescadores de la playa de Mirissa

Aunque es Mirissa es una de las playas favoritas de quienes visitan Sri Lanka, aún no está tan atestada como las playas tailandesas y es una buena alternativa para practicar surf debido a su fuerte oleaje.

Pescadores en Mirissa
Los pescadores de esta zona del país solían faenar subidos a estos palos.

Además de ser el escenario perfecto donde observar a los pescadores zancudos tan característicos de la isla, es un punto de partida para las expediciones de avistamiento de ballenas.

Pesca en Sri Lanka
Un pescador exhibe la pesca del día.

Y saborear el auténtico té negro

Si sois amantes del té, en Sri Lanka disfrutaréis de lo lindo: fue el escocés Thomas Lipton quien decidió llenar la isla de plantaciones de té; su idea convirtió Sri Lanka en una de las colonias más fructíferas del imperio británico, y hoy en día el país continúa siendo uno de los mayores productores de té del mundo.

Recolección de té en Sri Lanka
La producción de té es uno de los principales motores económicos del país.

¿Necesitas más razones para viajar a Sri Lanka? Buen clima durante todo el año, una gastronomía sabrosísima y una amabilidad legendaria de sus habitantes, que vayas donde vayas te recibirán con una sonrisa.

Detrás del objetivo de todas estas imágenes está nuestra amiga y nómada Ana Gallego. ¡Gracias!